Wednesday, May 30, 2007

El menú del día

Es uno de aquellos culturetas cineastas; concretamente, el que combinó pantalón de fieltro, chaqueta de chándal y HumphreyBogart-sombrero. Atractivo a la primera, cordial a la segunda. Cuanto más cordial, menos atractivo (por qué será? Luego me quejo de que me salen ranas, pero tengo el gusto desviado…)

En fin, que nos hemos encontrado y nos hemos mirado y nos hemos saludado y hemos hablado. Nos hace una foto a los auxiliares. De pie, retorciendo un papel con las manos, le escucho. No me gusta, pero creo que le gusto. A lo mejor me gusta un poco. Me gusta gustarle de esta manera tan trivial. Me mira, se ríe, me pregunta qué tal. Su amigo interrumpe, reímos los tres. Le miro, sonrío, le digo que me voy dentro de una semana. Me dice “qué lástima” y se queda callado. Nos miramos hasta que vuelvo a sonreír, y ahora sabemos que esto no va a llegar a nada, pero seguimos jugando con un fuego que no quema. Y cuando nos despedimos, nos pesan los pulmones porque están llenos de primavera. El tonteo es bueno para la salud.

 

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Monday, May 28, 2007

la mala conciencia

…como siempre me pasa el día después. últimamente las elecciones me pillan fuera de casa y me dejo llevar por la pereza, porque el voto por correo, como no lo apañe Fraga, es muy complicado… pero no es excusa. “Quien no vota, y en estas circunstancias aún más, con su pasividad, favorece componendas, corrupciones y saqueos del territorio.

como dice ella, los de izquierdas somos lo más perro de españa, (“que si me senté en un parque a fumar un porrito”… jajaja) y a veces se nos olvida que, aunque toda la política apesta y no hay más que basura, también dentro de la basura hay categorías (todo el año separando papel y vidrio en Alemania para olvidarlo en el momento clave…) Que sí, que vale, que desde que somos europeos viene todo dictado desde Bruselas y aquí el presi manda menos que Panete, pero cuanto más bajamos en la jerarquía política más poder encontramos… hasta llegar al alcalde, el alcalde de mi pueblo o el de tu ciudad, el que vende la playa o el que abre la piscina, el que organiza conciertos folk o el que los cancela porque se le llena el pueblo de melenudos..

Pepito Grillo me echa la bronca sentado a los pies de mi cama mientras las sirenas de los barcos despiden la ciudad. Pero hay alguien más sentado en mi cama, en el cabecero, alguien que juega enredando mi pelo y mis pensamientos: doña Aturdimiento. Me hace nudos en el cerebro mientras medito sobre los resultados, sobre lo lejos que a veces una se siente de sus paisanos, mucho más lejos que dos horas de avión. Hoy no entiendo nada– y me duele un poco.

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Friday, May 11, 2007

Las biciletas son para el verano (y los blogs para el invierno)

(10/05/2007)

Esta entrada es sólo para dejar constancia de lo que he hecho estos dos meses que no he escrito nada, para no olvidar en qué me he ocupado, pero al resto del planeta probablemente le aburra. El que avisa no es traidor.

Hoy me puse a programar la semana de después de vacaciones con Maike y, al pasar la página del organizador, vi la palabra FIN. Dos semanas y fin del trayecto, bitte hier alle umsteigen. SI lo pienso me pongo tristona, cómo voy a echar de menos pasear en bici por el centro, Feldstrasse, Sankt Pauli, Sternbrücke, dos horas pedaleando por el centro el primer día que tuve la bici, que la noche anterior no podía dormirme de la emoción, Hauptbahnhof, casa de Ruth, Mönkebergstrasse, Rathaus, Rödingsmarkt, y sacarle la lengua al turista mono que después se reía a carcajadas, Ottensen, cantando Sugar Baby Love, la iglesia de Michaelis y a casa, a subir cuatro pisos… y la cuestecilla que tengo que subir al salir de casa, vaya a donde vaya, porque vivo en el puerto, en lo que debe ser el punto más bajo de Hamburgo, rodeada de cuestas que suben (arriba y arriba y abajo y abajo, haciendo palmas arriba y arriba… esta era la mari bailando mayonesa en mi casa de antes, antes de ir a Dinamarca, de hacernos pasar allí por las mujeres árabes de César, de que mari se ligara a los camareros italianos y al doble de Scorsese, Tomasino; antes de ver el canal porno-navideño en el hotel, antes de que volviéramos a Hamburgo y yo me fuera de picnic un sábado y al volver, en el intermedio de Operación Triunfo, los teutones me echara de casa).

Antes de eso, también, Marcos y yo habíamos visto Bonnie and Clyde y yo me había enamorado de los dos protagonistas, B&C, porque los otros dos allí presentes (Marcos y yo) no hemos conseguido enamorarnos en todo el año (me he perdido un novio infernal y he ganado un desastre de amigo). Volviendo a Warren Beatty y Faye Dunaway, me enamoré un poco más de ella porque soy superficial y admiro tanto la belleza, pero de los dos en general porque corren hacia el final del camino sabiendo que éste se acaba pronto y que acabarán despeñándose. Entonces una se pregunta por qué esta actitud parece reprochable, renunciar a los (de media) 50 años que me quedan por delante a cambio de llevar una existencia fatal como Bonnie y Clyde, con fecha de caducidad de semanas, y lo único que justifica que no me una a ellos es que supongo que los años que están por venir aún me deparan algo bueno, por eso no estoy dispuesta a renunciar a ellos a cambio de pegar cuatro tiros y convertirme en la Curro Jiménez del nuevo siglo. Su falta de respeto por la vida humana tampoco termina de convencerme pero este escrúpulo parece muy fácil de superar, a juzgar por los telediarios. Todo es ponerse… Y cómo me puse aquella noche! me puse estupenda y acabé en el Golden Pudel charlando con Elías (bueno, lo de las charlas etílicas es tema aparte, suelen ser más bien monólogos superpuestos….) En fin, hablando sobre Bonnie y Clyde, el final del abismo, Nietzsche y la subjetiva moral occidental, porque “matar a alguien no deja de ser irrelevante para la humanidad, y nos parece moralmente reprochable pero no lo es objetivamente”. Que conste que la cita es de Elías, que me supera en incorrección política, y que la redactora del blog no se hace responsable de las opiniones ajenas aquí vertidas. De hecho, llegados a este punto de la conversación, me quedé en blanco, dejé a Elías-Ron para ir a por otra copa y me propuse dejar de juntarme con gente inteligente.

Luego vino Sara, dos meses después de que nos quedáramos atrapadas en una discoteca porque no teníamos dinero para pagar nuestras consumiciones a la salida, aquella noche que nos creímos Nicole Richie y Paris Hilton con sendas tarjetas de crédito, que acabamos pidiendo dinero al eterno pretendiente de Sara (“para algo está”, jajaja) Esta vez vino Sara a Hamburgo y ese fue el principio de la vida social intensa, la primavera trompetera, y el principio de mi desrutización, después del conflicto de las entradas del Rey León y de sus visitas organizadas y sus intentos de desorganizar las mías (pero Sara vino, con sus tendencias al laufendes botellón, y a base de “No es por nada pero ¿sabes que…?” me gané una adepta en aquella particular guerra. Yo también lo habría hecho por ella).

Después de Bonnie y Clyde llegó la temporada de los picnics, de madrugar los sábados para ir al parque, hasta que me echaron del piso con 2 días de aviso y descubrí el lado chungo de los alemanes, de mis putos ex-compañeros de piso, que me trataron como a una desconocida pesada después de 8 meses de convivencia y favores mutuos, que me quitaron la tarifa plana para llamar a España y me avisaron cuando ya llegó la factura-susto, que me daban largas para devolverme 40 míseros euros (y me las siguen dando), que me dejaron en la puta calle porque se acojonaron como ratas, que también han tenido que abandonar el piso y pagar cada uno mil euros por un problema con el contrato… y esto último me ha hecho reconciliarme con las recompensas del destino, y así no les he montado una bronca cojonuda, porque creo que la vida les está devolviendo todo lo que dan. Gente tan miserable como ellos acaba llevando una existencia miserable, es cuestión de tiempo. Tolero y practico varios niveles de putada, pero esta superó un límite no escrito: el que distingue lo canalla de lo ruin. Al parecer, tal límite no existe en Alemania, como tampoco existen casi todas las normas no escritas relacionadas con el comportamiento social, con no abusar de la confianza ajena.

Pero busqué y encontré, sin perder la sonrisa, un piso con vistas al puerto, con sonidos de sirenas de barcos que se van, con vecinos portugueses que hablan a gritos por el patio de luces, con permiso para alojar en la nueva casa a los 5 amiguitos españoles que me visitaron: dos lucecitas y tres maromos. Salimos por Hamburgo, las parejas se pelearon por culpa de las putas del puerto (aún no sé si estaban celosas ellas o ellos), nos perdimos en un bosque cerca de Lübeck, hicimos un picnic sin sal ni platos ni cubiertos ni mantita (vamos, con fuego y salchichas) y alquilamos una furgoneta para ir a Gröningen. Momento exhibicionista: en el atasco antes de la frontera holandesa abrimos la puerta lateral de la furgoneta y dentro bailamos y cantamos todos la música de Grease, para disfrute de los conductores que nos pasaban en el carril contiguo. Momento holandés: en el centro de Gröningen nos da la risa a los seis, tanto que no podemos casi tenernos en pie (motivo: “¿Cuál es tu videojuego favorito?” “Pokémon” “¿pokémon? ¿po qué sí? ¿po qué no? Brlbrlbrl” jajaja…) Momento lucecita: (frente a un mapa) “Mira, en este punto pone Usted está aquí… ¿eh? ¿Cómo que estamos aquí, tan lejos del centro? No me sitúo…” [Estaba mirando la leyenda del mapa. Cuesta creer que me dieron una beca]. Cuando se fueron me acosté por la tarde para dormir la siesta y me desperté a las 11 de la mañana del día siguiente, así de rota me dejaron. Pero los quiero. Como a Ana Mari, aunque me dejara tirada en una parada de metro berlinesa, ante un vagón completo que se reía DE MÍ, y aunque se enfadara porque la desperté para dormir cinco minutos antes de ir a la comisaría a hacer una interpretación alemán-voy-más-pedo-que-alfredo-español y viceversa.

Uy qué sueño tengo! Con esto me he puesto al día y tendré suficiente que leer cuando me jubile y me apetezca llenar mi tiempo libre recordando mi tiempo en Hamburgo.

Posted by Imperfecta at 14:09:48 | Permalink | Comments (3)

El milagro de la vida?

En el concierto de Guido me dijo Sybille que Luca había bajado mucho en el último examen, que había intentado hablar con ella pero la niña se cerraba y sólo repetía que había estudiado… y todo es porque la madre está en tratamiento contra el alcoholismo desde hace meses y Luca está en un centro de acogida para menores. Por eso parece que haya crecido tan rápido.

Pero lo que más rabia me da es el caso de Fabian, un encanto, que me habla en español y siempre tiene preguntas, que lo adoro porque me adora, que se agobia cuando no entiende algo y se ríe conmigo cuando me río. A Fabian le cayó una bronca cojonuda el día que Josefa me dejó sola a cargo de la clase, porque al terminar el examen todos se desmadraron y a él le tocó ser cabeza de turco. Le habían tirado un helado encima de la mochila, se puso a protestar a gritos y los eché de clase a los dos, a él y a su mochila. Encima de todo, la servilleta J En fin, que Fabian ha mejorado muchísimo en español, está en octavo y ya puede hablar bien. Resulta que en septiembre Josefa habló con la madre para que el niño se pusiera las pilas y descubrió así que la familia es problemática. Pero el objetivo se cumplió, Fabian se ha puesto las pilas. El chaval es buena gente, todo corazón; los compañeros lo tratan con tacto, y él siempre se interesa por si he conocido gente, si estoy sola en Hamburgo, si tengo problemas con el alemán…

Tengo mil casos de este tipo, más en la Gesamtschule, pero el de Fabian es el que más me llega porque una tiene debilidades y lo adoro. Es que una trabaja con alumnos, personas, y cuando yo llego a casa esas personas también llegan a sus casas y no tienen siempre la suerte que tengo yo. Y porque son niños, coño, personas con cero vivencias, que aún no han podido hacer nada malo para merecer malas experiencias, y porque si hubiera justicia universal todos tendríamos derecho a una infancia feliz, al menos hasta que nos crece la coraza para defendernos del mundo. Porque debería ser delito que un padre haga sufrir a su hijo, porque estamos formando a las personas del futuro y porque si lo malo viene de casa, un niño no puede recurrir a ningún otro sitio para olvidar o buscar consuelo. Y me gustaría escupir a algunas personas a la cara porque tener un hijo no es algo meramente biológico, no es un “milagro de la naturaleza”, un “regalo de dios”. Ser padre es una responsabilidad que uno adquiere con la vida, con la especie humana, con esa criatura que uno ha de formar para que sea mejor persona, a quien uno ha de transmitir valores y ha de procurarle felicidad mientras dependa de nosotros. Mierda.

Posted by Imperfecta at 13:52:45 | Permalink | Comments (2)