Saturday, January 27, 2007

…al César lo que es del César

y cada uno a lo suyo: unos a rezar, otros a currar, otros a pedir por la calle… y la política para los políticos, que la palabra de dios, si la hay, no tiene afiliación política, ni es de ningún equipo de fútbol, ni entiende de nada que no sea ayudar a quien lo necesita. O así me lo enseñaron en la catequesis, cuando aún creía en algo.

http://www.elpais.com/vineta/?autor=Forges&d_date=20070120&anchor=elpporopivin&k=Forges

Qué joputa el Forges, en la llaga con gran tino vuestro dedo puesto habéis….

Decía Díaz-Plaja, en El español y los siete pecados capitales, que en este nuestro país todos creemos que dios está de nuestra parte: los clubes deportivos le agradecen las victorias, ”gracias a dios” se dice para contar cualquier suceso (fruto del azar) que nos haya beneficiado… Incluso contaba Fernando que las prostitutas españolas eran muy devotas, que hacían ofrendas y que, ante los gestos de extrañeza del escritor, ellas le explicaban: “es que dios sabe que me dedico a esto por necesidad, porque la vida me ha empujado a ello, y por eso me perdona”. En España, en realidad, no necesitamos a dios. Nosotros mismos nos salvamos.

(También contaba Fernando que, cuando dios parece no estar de nuestra parte, es que sencillamente se equivoca. Y ponía el ejemplo de un pueblo en el que, para acabar con la sequía, sacaron en procesión al santo patrono. Salieron y salieron, procesionaron y procesionaron, y como seguía sin llover, en uno de esos paseos acabaron tirando la figura del santo al río.)

Y en fin, añado yo, después de una larga tradición nacional de interpretar las sagradas escrituras a nuestra conveniencia, de denominar “voluntad de dios” a lo que en realidad es nuestro antojo, el clero ibérico no deja que esta costumbre se pierda y decide que dios tiene opinión política, que le interesa el asunto de las autonomías, que le importa si un alcalde admite como pareja a dos hombres, si los papeles de Salamanca vienen o van… Como en El rey pasmado, a dios le importa si el rey ve a la reina desnuda… sólo que aquello transcurre en el siglo XVII, y mucho ha llovido desde entonces. Gracias a las procesiones, o a pesar de ellas.

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Princesas

Uno existe mientras perdure su recuerdo

Así que no me olvides, porque si me quedo yo sola, si sólo tengo mi mente como prueba de que existo, acabaré por desconfiar de mí misma. Inevitablemente caeremos en el olvido y dejaremos de existir algún día, pero mientras dure nuestra existencia, mientras vivimos en las mentes de los demás y convocamos a otras personas en nuestra mente para concederles una existencia, entonces, lo poco que eso dura… eso es la vida. Pobres ascetas y pobre yo, porque me falta el equilibrio entre la dependencia y la soledad, y hago malabarismos entre la vulnerabilidad y la soberbia. Y aún sigo creyendo que sólo existo porque me percibo en funcionamiento. 

(Aterra un poco que nuestra existencia dependa de la mente de los demás, de su buena voluntad, de que tengan buena memoria… no estoy segura. No puede uno estar toda la vida haciendo méritos para que lo recuerden, para que le pongan una estatua o lo echen de menos, porque lo que transcurre mientras uno hace los méritos es la vida. Algo así explica Javier Marías en Corazón tan blanco, pero eso es otro tema.

Me encantaría que vinieran a buscarme a la salida del trabajo

(Como aquel día en que bajé del tren esperando que me recogieran, buscando el rostro conocido entre el trajín del andén, y luego por toda la estación, hasta que me quedé sola y tuve que esperar tanto tiempo, forzando las costuras de la espalda del abrigo para cruzar los brazos fuerte porque hacía tanto frío, o a mí me lo parecía)

Tener nostalgia es bueno porque significa que en otro tiempo u otro lugar te ocurrieron cosas buenas

Y este punto de vista es tan, pero tan reconfortante……………. :-)

Caye: “A veces tengo nostalgia de cosas que no han pasado” (o “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”).

Y llega un día en que tomas un desvío, algo aleatorio, y con ese cambio de dirección cambia también tu vida

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Monday, January 22, 2007

Luisa, yo quiero ser artista…

A veces me pregunto si realmente no tendré demasiada suerte, si me caen las oportunidades del cielo porque pasaba por aquí y estaba en el momento oportuno en el lugar adecuado…

El viernes por la tarde quedé con la erasmus mallorquina para salir, pero antes tenía que pasar por la Haus 73 (un “bar-centro social”, algo típico alemán) porque ella tenía que grabar un corto para un curso de la universidad y había quedado allí con sus compañeros. Uno de los compañeros, Uwe, todo un reto para las mentes lógicas, ordenadas y amantes de los discursos con contenido, es miembro de un grupo cinéfilo de hamburgo, HamburgerKino. Y este grupo se reunía en el mismo bar para inaugurar el Kino Kabaret, un certamen de cortometrajes que deben grabarse y montarse en 48 horas. Este certamen tiene lugar una vez al año en Hamburgo y Berlín, y debe estar patrocinado por las fábricas de tranquilizantes, porque el ritmo que se lleva es frenético: el viernes por la noche se reúnen los directores que quieran participar con un proyecto, los informáticos que puedan ayudar en el montaje, los cámaras que quieran aportar un poco de técnica… y los actores voluntarios, que (oh, sorpresa) son bastante escasos. Así que, como Martita andaba perdida y aburrida por el bar, se topó con un director en busca de actriz y recibió una proposición decente, petición que aceptó encantda y sin saber muy bien dónde se estaba metiendo.

La segunda etapa consiste en rodar durante todo el sábado los cortometrajes. Hamburgo se llenó de cámaras, personajes disfrazados y paraguas que protegían las cámaras de la lluvia… y yo tuve que interpretar un personaje que apenas conocía, sin guión, en español y alemán; una chica que acaba de conocer la muerte de su padre… chúpate esa, Penélope! :-D Mi compañero de reparto era un turco bastante corto que no se enteraba de nada, interrumpía la grabación con sugerencias absurdas (o con ventosidades sonoras, una vez) y -encima- me había tirado los tejos la noche anterior a saco Paco. Y mi director era un chileno bastante majete y dialogante, aunque su idea para la película era bastante mala ( y así ha salido la bazofia que ha salido). En fin, completad el conjunto con una Martita que improvisa en alemán y que ha dormido dos horas sin ponerse siquiera el pijama (por qué será…). Os podéis imaginar el resultado, no? Así es, justo como lo imagináis. Da vergüenza.

(hoy he leído en una revista que Sienna Miller encuentra siempre pareja en todas las películas que graba… qué cabrona, ya me gustaría verla en mi lugar el sábado, a ver qué maromo hubiera elegido del plantel que me rodeaba…) 

Y el domingo, en fin, sólo trabajaron el director y el cámara, que montaron toda la peli. Yo dormí mucho, vi una peli de Almodóvar (¿Qué he hecho yo para merecer esto?, me encantó el playback de La bien pagá) y me dirigí al estreno del corto a las 8 de la tarde. Empezaron a poner los cortos que habían grabado los otros grupos y, la verdad, había algunas basuras auténticas. ¿Nadie se ha parado a pensar que para grabar un corto es necesario tener algo que mostrar? Hubo un par que estaban bien, pero el resto eran absurdos. Y el mío… el mío no llegó a tiempo. Hubo un problema de formato y no estuvo lista hasta que la proyección ya se había acabado y los espectadores se habían ido. Pero aún quedábamos unos cuantos por allí: los directores, cámaras, actores y en general toda la gente que se arrimaba al grupi y que tenía un aire de cultureta flipadillo. Y este grupo tan selecto fue el público de un corto en el que yo soy protagonista; y aunque el corto es de intriga, la gente no paraba de descojonarse en las escenas de mayor tensión. Qué guay… :-I Vamos, me parto. Luego hubo quien me dio la enhorabuena por la interpretación… “Gracias hijo, y que santa lucía te conserve la vista”.

Pero oye, que valió la pena. Me lo pasé pipa, conocí a un montón de aspirantes a cineastas flipadillos y vi cómo se graba una peli, cómo cambia totalmente lo que se graba cuando lo montan de manera que el resultado final no tiene nada que ver con lo rodado… y cómo el cine es de verdad una fábrica de sueños, donde uno muestra lo que desea y esconde lo que le avergüenza, donde las luces iluminan lo que se quiere resaltar y los perfiles malos quedan en la penumbra… Y donde las rubias de bote ya no son cutres sino interesantes, porque se parecen a Greta Garbo, y las narices enormes no son napias sino atractivas, como Adrien Broody o Marthe (la adivina de mi peli), y donde el espectáculo es la excusa para que todo valga y todos nos sintamos especiales, parte de algo que llaman séptimo arte.

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Friday, January 19, 2007

Huracanes y verbenas de la paloma

Ayer, a las 11 de la mañana, interrumpieron una de mis clases para ordenar por megafonía que ningún alumno abandonara los pabellones a la hora del recreo, porque se avecinaba una tormenta. Una hora más tarde, un nuevo anuncio pedía a alumnos y profesores que cuando terminaran las clases que estaban en curso todo el mundo debía abandonar el instituto y encerrarse en casa SOFORT (=más rápido que inmediatamente).

Lo único que ocurrió fue que los alumnos se revolucionaron y fue imposible volver a centrar su atención en el subjuntivo, que se me estropearon las botas de ante porque el suelo estaba lleno de charcos y que trabajé la mitad de las horas que estipula mi contrato. Ni un coche volando por los aires, ni una palmera truncada… Estos alemanes son tan exagerados que hacen gracia.

Cuando, harta del toque de queda y de la peor película que he visto últimamente (Sexo por compasión), salí por la noche con los infiernos de Marcos y Elías, sólo encontramos un bar abierto, un bar de ambiente. Y allí estaban todos los tipos duros, mendigos, viejos rockeros y homosexuales de mi barrio, desafiando un huracán que nunca llegaría. Nunca se me ocurrió que todas estas personas realmente tuvieran algo en común, aparte de que parecen caminar por el filo de alguna frontera extraña entre los convencionalismos y sus propios universos. Pues sí, lo tienen, y supongo que el hecho de estar allí cada uno con su copa implicaba mucho más que el mero deseo de compañía, conversación o alcohol. Por más que pensé, no encontré palabras que definieran qué es lo que tenían en común. Pero sé que hay algo, y a lo mejor es el sentido del humor.

Esta mañana he elegido como banda sonora de mi momento marujil (limpieza de habitación, lavadoras y depilaciones varias) un disco de rumbitas. “Donde está René, donde está Isabel, quién tiene las llaves de casa de Raquel…” No tiene mucho de rumba, pero me ha transportado a este verano, a Madrid, la verbena de la paloma, la Latina engalanada, las barras en la calle y las tapas de patatas bravas, la sangría… y una tarde de domingo con mi compañero de piso, otra ronda de sangría, las parejas de viejos vestidos de chulapos, otra ronda de sangría, y sentarnos en la terraza del Retrobar para que se nos contagiara la alegría etílica de los camareros, y sucumbir a la risa tonta cuando se nos cruzaban las miradas, y contarnos todo lo que se nos pasó por la cabeza: su rollo erasmus, mi conexión uruguaya, sus amantes embarazadas, todo lo que yo dejé atrás, todo lo que él no echaba de menos… Y cuando volvíamos a casa, incapaces de caminar en línea recta, se hizo el silencio. Y nos sentamos en la cocina mirando la tele que estaba apagada, sin decir nada, intuyendo que algo rompería la calma… Hasta que ocurrió. Se levantó, se fue a su habitación y echó el cerrojo.

Sobraban las palabras, y a lo mejor fue ese final lo que hizo esa noche tan especial, lo que hace que la recuerde con tanto cariño. No sé qué ha sido de su vida y él no sabe qué ha sido de la mía, porque el peligro de derrumbamiento de nuestra casa nos obligó a abandonarla cada uno en una dirección y a perdernos el rastro, pero es mejor así.

A veces sobran las palabras y es mucho mejor no decir nada, no poner nombre a las situaciones o no saber cómo explicar lo que uno siente. Como lo que unía a los clientes del bar de anoche, o lo que nos pasó a mi compañero y a mí la noche de la verbena de la paloma.

Posted by Imperfecta at 15:05:34 | Permalink | Comments (1) »