Las nubes me ganaron la batalla
Ayer releí lo último que escribí y es realmente triste, me sorprendió que yo escribiera algo así… pero luego, hablando con otra compañera española, me comentó que tiene ataques de ansiedad por la cantidad de trabajo acumulado y porque llevamos dos semanas sin ver el sol. Creo que esa es la clave de mi pesimismo: las nubes me ganaron la batalla. (Además de que esta semana, entre pitos y flautas, he dormido una media de 4 horas diarias).
Esta mañana, después de 8 horas de sueño regenerador, todo un lujo, me he despertado con las pilas cargadas, recordando con una sonrisa cómo ayer en la cena de navidad del trabajo me lo pasé pipa caramelizando un azúcar rebelde y cómo canté Feliz Navidad con un micrófono para que todos aprendieran la pronunciación correcta del villancico. Así que esta mañana, de camino al otro instituto donde trabajo, ni siquiera la pobre viuda que se me ha sentado al lado en el autobús para contarme la tragedia de su vida ha podido quitarme las cosquillas que me rascaban el pecho y la garganta… Es navidad, la gente es amable, Alemania entera huele a canela y mis compañeros de trabajo me han adoptado. ¿Qué más puedo pedir? Mañana vuelvo a España. ¿Más? Llego al instituto y están todos los alumnos (estamos hablando del mayor instituto de Hamburgo) reunidos en el Pausenhall, saltando, cantando a grito pelado Jingle Bells, con una alegría contagiosa. ¿Más? La cena que me perdí anoche para ir a la cena con el otro instituto no fue nada excepcional, jejeje. ¿Más aún? Hoy como con los compañeros de este instituto, se me sientan al lado los jóvenes, nos reímos mucho y viene el organizador para devolverme el dinero de la comida: el instituto ha decidido invitarme porque soy su invitada este año. ¿Más? Hablo con el director para darle las gracias y resulta que es un tío de puta madre. ¿Más? Que todo esto sucede en alemán, y la protagonista soy yo. Hoy les he ganado la batalla a las nubes Podría contar mucho más, muchas más anécdotas, pero tengo mil cosas que empaquetar, tengo que cambiarme de habitación y limpiar esta antes de irme, y tengo todavía tanto tanto sueño…
Propósito para el año nuevo: dormir mínimo 7 horas al día. No es fácil cuando una se levanta a las 5:30 de la mañana, pero es necesario para no acabar perdiendo el autocontrol, como vísteis el otro día. Y a las nubes que les den, mañana voy a volar por encima de ellas y las voy a mirar por encima del hombro… Hombre!