Re:
Hoy tenía dos mensajes, qué ilusión… uno es de la artista periodista, que me recuerda que yo siempre soy yo (incluso cuando dudo de quién soy, porque la duda es parte de mí, añado yo). Tú también eres parte de mí, Ericillo: de mi trayectoria hasta aquí, de mi presente y de lo que se verá.
El otro mensaje es de un blogger en busca de inspiración, que me pide que deje de rallarme y hace una apología de los chats; él conoció así a su novia. Pues me alegro (y lo digo sin mala leche). La mala leche viene ahora, y que conste que no es nada personal.
Estimado blogger que con toda la buena intención del mundo me pides que sea yo misma (“El mayor logro es ser fiel a uno mismo. Sé tú misma, aunque eso te parezca que es un error. Al final verás recompensado tu esfuerzo”):
cuando escribo estas paranoias también estoy siendo yo misma. Este es mi lado rallado, y tengo este blog para darle salida de vez en cuando. Y creo que rallarme de vez en cuando y complicarme la vida es parte de mí, una parte de la que estoy muy orgullosa porque todos mis pensamientos, los buenos y los malos, me convierten en la persona que soy.
Dices: “No te comas tanto el tarro, yo he pasado por situaciones parecidas a la que tu nos narras, y creo que lo mejor es no preocuparse en exceso por situciones que muchas veces nosotros mismos creamos con el único objetivo de complicarnos la vida”. Gracias por el consejo, pero no funciona. Porque soy muy cabezota y quiero complicarme la vida a mi manera; mi instinto me apartaría de este camino si estuviera tan mal como dices. Rallarme no es más que pensar, y espero que eso, el pensamiento, sea lo último que me falte. Porque igual que me sirve para darle mil vueltas a las cosas y rallarme, también me sirve para recordar dónde estaba el norte cuando lo pierdo, y para analizar los problemas de otras personas y anticiparme a sus necesidades, y para identificar los buenos momentos cuando estoy en uno de ellos y disfrutarlo así el doble, y para reconocer las buenas oportunidades cuando pasan por delante de mí, y para decidir si me subo en ese tren o lo dejo pasar; y si lo dejo pasar, mi pensamiento me ayudará más tarde a comprender por qué cometí ese error y a aprender de él.
En cuanto a los chats…. en fin, no me gustan las conversaciones por satélite. Enhorabuena por haber encontrado allí a tu pareja, de veras, pero a mí no me convence ni para hablar con amigos, así que con parejas ni me lo planteo.
Hay gestos y miradas que mil palabras no pueden expresar. La serenidad que sentí en España cuando vi las caras de mi gente no me la pueden transmitir ni mil conexiones wifi. Sé que a algunos les funciona para ligar, pero… ¿no os falta la emoción de acercaros a un desconocido mientras os arregláis el pelo? ¿No echáis de menos la sensación de no ser capaces de mantener una mirada demasiado intensa, de estar obligados a apartar la vista como un acto reflejo porque os sentís cohibidos? ¿De no saber qué hacer con las manos?
(Excepción: la ica y su churri. Pero la ica siempre suele ser una excepción)
Con cariño,
Martita
PD. “Todos mis pensamientos son provisionales, pero que conste que lo digo sin orgullo” (o algo así, escrito en la pared de la Facultad de Filosofía de Alicante). O sea, que mañana puede que abogue por no pensar en nada, carpe diem y viva la vida salvaje. Y seguiré siendo yo.