Sunday, September 17, 2006

Trasplutón

Ayer fue una buena noche. La amstelería, beat, amor a raudales, damian, juani, las icas, el ico, oscar y la erizo. Me encantan. Una de esas noches en que todo se te va de las manos y sólo puedes reírte y sólo quieres abrazarlos a todos y decirles que no te lo explicas, que una noche con ellos me ha quitado de encima todos los agobios, que sé que nada es eterno y en nadie se puede confiar 100%, pero que aquí y ahora con ellos me sobra. Me reconciliaron con Martita, y ni siquiera tuve que hablarles de mis pajas mentales.

Cada uno tiene sus problemas detrás, el curro, qué hacer con mi vida, qué quiero, qué me sobra (o qué me falta), por qué lo aguanto… Pero llegó un punto en que lo dejamos todo a un lado y nos quisimos como somos y acabamos riéndonos. Creo que mi risa era en parte de alivio, porque hablando con la Erizo me di cuenta de que todas esas debilidades, esos problemas, inseguridades que cada uno lleva detrás, que esconde para no sentirse vulnerable, son comunes y nos afectan a todos. El problema es que mostrarlo significa exponerse a la vulnerabilidad. Hay que ser valiente. Por eso me dio miedo que gente conocida leyera este post, porque estaban accediendo a información sobre mí que yo no les había dado a conocer. Pero creo que no pierdo nada por abrirme del todo.

Si no os gusta lo que leéis sobre mí… lo siento. Yo soy así, y esta Marta es tan real como la que conocíais antes. Es una parte que complementa la otra. A lo mejor no es bueno tener un “yo” público tan amplio, pero no siento que estéis invadiendo ningún espacio personal al leer esto. Mi espacio personal está en mi cabeza, esto sólo es un reflejo. Creo que no me voy a autocensurar, o por lo menos, no conscientemente. SI me seguís queriendo después de leer mis pajas mentales, vuestro afecto será más real que antes. No me juzguéis por las debilidades que reflejo aquí, porque no soy lo que esperábais o porque en algo no haya cumplido vuestras expectativas. Esta soy yo, os quiero como sois y me gustaría que me quisiérais igual, con todo y a pesar de todo. No descarto que algún día me agobie y acabe emigrando a otro post, pero ahora mismo no me apetece huir. Y otra cosa, si alguien conocido (además de la Erizo y Maribel) ha accedido a esta página, prefiero que no me lo digáis. Así llevaré mejor lo de no autocensurarme.

Igual que el fenómeno de esconder algunas cosas nos afecta a todos, estoy convencida de que esas cosas que escondemos son también las mismas. El problema es que aceptarlo implica también aceptar que no somos tan especiales y únicos como creíamos. Un día, la Erizo confesó una de esas cosas que normalmente te reservas, algo tan banal como que de pequeña le contaron que existía Trasplutón, y se encontró con alguien a quien le habían contado la misma historia. Eso te reconcilia con el ser humano, pero también te hace sentir un poco menos único.

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Saturday, September 16, 2006

Asuntos pendientes

LLevo una semana horrible llena de citas, plazos, fechas límite, compromisos, pajas mentales y maletas sin deshacer… además de otras maletas que ya deberían estar hechas. Los asuntos pendientes me van a comer, hice una lista de cosas por hacer pero nunca termino de cumplirla y siempre surgen más y más cosas, siempre he quedado con alguien que me quiere ver antes de que me vaya o tengo que ir a por tal documento, a entregar tal trabajo, a comprarme tal prenda que necesitaré en ALemania… Estando en MAdrid, la ciudad que agobia a la gente convencional, yo trabajaba 11 horas al día y estaba yo sola para organizarme la vida y nunca estuve estresada. Aquí estoy de vacaciones, tengo tres personas que me organizan y deciden por mí, y la ansiedad me come por dentro. Y lo pago con ellos cuando sólo quieren ayudar y el hecho de tratarlos así los pocos días que voy a verlos antes de irme hace que me sienta aún peor y que la ansiedad aumente.

No me quiero ir a ALemania porque estoy cansada, porque hace frío, porque no entiendo el alemán y apenas puedo hablarlo, porque aún no tengo piso y no me apetece hacer el esfuerzo de conocer gente nueva y buscarme un hueco allí. HAy etapas de mi vida en que simplemente no me apetece, aunque el resultado luego es siempre gratificante. Estoy demasiado cansada física y mentalmente, y no lo entiendo porque salí de Madrid con mucha fuerza interior.

Otro de mis asuntos pendientes es escribir en este blog lo de mis lectores conocidos……. es una de mis pajas mentales, vuelve aquel asunto que creí resuelto. Las consecuencias que eso ha tenido (renuncio a la genética) y las que tendrá (volveré??)

Estoy cansada, negativa y un poquito huraña, prefiero no escribir. Mejor lo dejo con una canción, como empieza a ser costumbre.

(¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto?) ¿Sentiste a los asuntos pendientes volver hasta volverte muy loco? Si reulta que sí, sí podrás entender lo que me pasa a mí esta noche

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Monday, September 4, 2006

Qué lástima, pero adiós…

Mi última noche en madrid fue con él. Me despertó por la mañana para pedirme perdón por el plantón de la noche anterior; me pilló baja de defensas, con un pie en el mundo conocido y otro en el mundo de los sueños…. y acabé llorando, porque por mil oportunidades que le dé, mil veces me fallará. Porque, aunque yo me vaya a marchar y no valga la pena apostar por mí, aún tengo sentimientos. Da igual que yo me abra, que dé lo mejor de mí… la cocaína siempre va a ser mejor. DA igual que me prometa que no se va a meter, que esa noche es para mí, que me regale un peluche y me diga que se enamoraría de mí si me quedara… todo da igual cuando le ponen delante una raya de coca. Entonces desaparece sin decir nada a nadie, el R que yo conozco se queda allá, en el baño, dos segundos antes de meterse la raya, y el R que sube otra vez al pub es un caradura sin escrúpulos, sin compromisos ni ataduras, sin objetivos en la vida. Hoy me reconoció que tiene un problema, que ya no concibe salir sin coca, y con lo duro que fue el proceso de desintoxicación… aquí estamos otra vez. La vida da palos, pero es humano tener días buenos y días malos, noches estupendas y noches en que te arrepientes de haber salido. No es humano pasarlo siempre bien, tener sólo buenos momentos… porque estás viviendo una mentira, un circo que sólo existe en tu cabeza, y te estás quedando solo. Yo aguanto a su lado porque lo quiero mucho como persona, más que como pareja, y no quiero ver cómo esa persona se intoxica hasta destruirse. Pero no todo el mundo tiene el mismo aguante, su jefe, sus novias, sus amigos…. cuando le ponen una raya delante todo se acaba, la vida se reduce a un subidón y ritmo, ritmo, ritmo acelerado, y todo da igual porque esta noche es suya y sólo existe él.

Esta mañana nos hemos despedido, “hasta la vista”, pero los dos sabemos que es difícil. Si algún día pienso en esta relación con objetividad, lo juzgaré y no querré volver a verlo. Ni siquiera sé dónde estará en junio, cuando yo vuelva; ni siquiera sé si estará en algún sitio. Me quedo con lo bueno, cuando me cantaba al oído y bailaba como un pato, cuando madrugó para cocinarme unos espaguetis, cuando lloró porque tenía una adicción y se me acurrucó encima como un bebé, cuando me llamaba por teléfono a la tienda y me arrancaba sonrisas a escondidas de los jefes… voy a olvidar todo lo demás, la coca, los otros polvos, las noches que volví a casa sola.

Mientras me quede mi esencia, mientras yo sepa quién soy y me quiera así, podré sobrevivir a este y a otros mil peores que él. Con la conciencia tranquila, porque les he dado lo mejor de mí y les he hecho ver las cosas de otra manera, un segundo o una semana.

No voy a llorar y decir que no merezco esto porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero, por eso me voy…..

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Friday, September 1, 2006

Qué amargo, el amor

Después de una noche de decepciones viene un día tristón; éste es el primero que tengo desde que vivo en Madrid. Y, viendo lo que voy a durar aquí, creo que será el último. 

Se me ha ocurrido volver por el blog para leer lo que escribí hace tanto tiempo y buscar algo de mi esencia, una pista sobre quién soy (o quién fui, y reconstruir a esa persona). La primera sorpresa es que hay comentarios, que alguien ha leído esto y se ha tomado la molestia de comentar mis pajas mentales… gracias, seas quien seas! También me sorprende que lo que escribí en el último post son justo las palabras que necesitaba oír, la crónica de una Martita fuerte, la pista definitiva sobre la persona que debo reconstruir. Voy a buscar mi sintonía de nuevo, porque los últimos acontecimientos me han desafinado un poco y en este momento los acordes de mi piano suenan un poco discordantes.

Una vez más, la culpa es de un hombre. La culpa es suya, pero la culpable soy yo por pillarme. Desde el principio supe cuáles eran las condiciones, supe que no debía fiarme de él y que el romanticismo sólo es una capa de pintura para que el sexo no quede en un acto animal, carne sobre carne. Pero cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, ya le había entregado un cacho de mi corazoncito para que lo manipulara a su gusto… y así fue, hasta que anoche volví a sentir la humillación, la decepción, volví a pensar que todos son iguales, que no puedes fiarte, que da igual si les das lo mejor y te vuelcas, porque ellos no lo van a valorar. Me fui a casa solita (una vez más, pero esta vez ha sido la que más ha dolido), al borde del llanto, y recordé cómo fue la última vez, cómo me dormía entonces llorando en una cama enorme, vacía, mientras mi chico se marchaba a dormir al sofá. Entonces empezó el proceso de reconstrucción del que hablé en algún post, toqué fondo y conseguí volver a la superficie y nadar con mis propias manos. Anoche volví a tocar el mismo fondo, y aunque puedo culparle a él por no tener ni principios ni dignidad, lo que más me jode es que la culpable soy yo, y que (once again), Calamaro tenga la clave…. Le dije a mi corazón, sin gloria pero sin pena: “no cometas el crimen, varón, si no vas a cumplir la condena”…. Yo también se lo dije a mi corazón hace un mes, pero el mío va por libre y pasa de consejos… así me va. Cuando me quiera a mí misma un poco más me irán mejor las cosas, supongo. Mientras tanto cuento los días que me quedan para hacer las maletas y largarme, y vuelvo a la filosofía de “putea si no quieres que te puteen”. Así es como mejor me ha ido, andando un poco con uno y un poco con otro, sin dar ni pedir más de lo justito. Así se pillaban ellos y yo era la reina de corazones, hasta que me encontré con este cabrón que me ha dado un poco de mi propia medicina. Qué amargo, el amor.

Qué amargo, pensar ahora lo tonta que he sido. Los domingos malgastados en su casa, mirando cómo los puntitos de luz que se filtraban por los agujeros de la persiana caían sobre nuestra piel. Las noches de copas filosofando sobre la vida, el amor, los tiempos difíciles y la falta de motivación. La ilusión de recibir un mensaje por si era suyo, la preocupación de qué regalo comprarle para la despedida inminente, las maquinaciones en la tienda para provocar un encuentro fortuito… Y escucharle cuando me daba las gracias por haberlo ayudado a salir del hoyo (lo conocí hecho una mierda y lo he dejado tocando el cielo con las dos manos), cuando me decía que conmigo podía estar horas y horas hablando sin aburrirse, cuando ponía cara triste y se quejaba de que me vaya tan lejos… Incluso anoche, después de toda la decepción, seguí de copas con él y con sus amigos (pensé, por lo menos la noche de fiesta no me la va a amargar) y tuvo el valor de brindar por mí, porque soy lo mejor que le ha pasado en el último mes y medio. Cuando me notó disgustada y le sentencié “Tú solito te buscas la ruina, cari”, me contestó “No voy a intentar lo imposible”. Claro, ahora resulta que si tú eres un cabrón es por mi culpa, porque me voy… Salí del bar con la cabeza bien alta, con la minifalda bien corta (maestro sabina!) y con una sonrisa que se torció en cuanto pisé la calle. Mi frase de despedida: “Te he dado todo lo bueno que llevaba dentro, te he mandado abrazos los días que los necesitabas y, a pesar de todo, te voy a recordar con cariño”. Ojalá supiera enfadarme de verdad en momentos así.

En fin, después de todo esto creo que no me arrepiento. Arriesgué y perdí, pero arriesgué. Si me avergüenzo de algo es de haber sido demasiado buena, de haberlo llamado demasiadas veces y de haber cambiado demasiados planes por verlo. Pero si volviera a empezar volvería a hacer lo mismo, porque fue bonito mientras duró, porque fui feliz mientras viví esta mentira, y porque las heridas me las voy a curar y de todo esto sacaré alguna enseñanza.

Este es el post más personal que he escrito, siento si se parece demasiado al diario de una quinceañera pero necesitaba desahogarme un poco. Podría haber dado datos más personales, hablar de las salidas por Huertas, de las tiendas de la calle Hortaleza y los rumores que circulaban, de las cenas en McDonalds, las siestas en su casa y los pasados turbulentos de los implicados en esta historia… si no lo he hecho no ha sido por aquel miedo a que lo lea alguien conocido; es más, no me sentiré vulnerable si alguien de mi círculo lee todo esto, porque es mi vida y es mi error, y nadie puede juzgarme por haberme enamorado y haberlo dado todo. Si no doy datos más personales es porque es suficiente con lo que he contado, a mí me ha sobrado para coger fuerzas y volver a salir a la calle holding my head up high, aunque la procesión vaya por dentro.

Siempre me quedará la voz suave del mar, volver a respirar la lluvia que caerá sobre este cuerpo y mojará la flor que crece en mi, y volver a reír, y cada día un instante volver a pensar en ti.

Posted by Imperfecta at 10:14:37 | Permalink | Comments (3)