Belleza
Ya va casi un mes escribiendo blogs, y es curioso leer cómo en lo personal una va evolucionando. Ahora estoy menos estresada y más salida, básicamente. He puesto en el messenger que “no soy yo, es la primavera”, pero mucho me temo que llevo así todo el invierno, sólo que ahora no me preocupo de esconderlo.
Puede que tengan que ver las hormonas, o que con el calorcito la gente empieza a quitarse ropa, o que los jinchos monos han salido de repente de casa, todos a la vez, esta semana… el caso es que el sentimiento es general, y este fin de semana en el barrio de Santa Cruz la Ica y yo abordamos a una pareja de gays como buitres a por sus presas… menos mal que les vimos la orientación y nos marchamos con el rabo entre las piernas (es un decir, que lo del rabo entre las piernas, en este contexto, puede dar lugar a confusiones…).
Escribo un e-mail a Colin contándole algo de esto y me dice que le sorprende mi franqueza, que pocas chicas en EEUU admitirían estar salidillas o reconocerían pensar en el sexo. ¿Por qué? Dejando de lado el puritanismo de los sobrinos de Sam, creo que ya es hora de olvidarnos del tema de la reputación (a los 40 tendremos todas la misma reputación, la de la superwoman-madre-trabajadora). Además, he comprobado a menudo que las chicas que critican a otras por ser “facilonas” sienten a menudo una especie de envidia, algo de resentimiento, como si se debatieran en una especie de “quiero y no debo, y ya que yo me aguanto las ganas, tú deberías aguantártelas también”. Las mujeres solemos ser las peores jueces de las mujeres (lo de “el hombre es un lobo para el hombre” tenía una segunda parte: “la mujer es una arpía para la mujer”).
Mujeres que se embellecen para deslumbrar a sus semejantes, más que para sentirse bellas consigo mismas o atraer la atención de los hombres; mujeres que se sienten incómodas ante otras mujeres porque éstas son más bellas (¿hay alguna norma que establezca que una mujer pierde belleza en presencia de otra más bella? ¿se roba la belleza?). Creo que en el mundo actual se sobreestima la belleza femenina, conozco muchas chavalas que basan su personalidad, su confianza y su autoestima en el hecho de ser guapas y, cuando pase el tiempo y haga sus estragos, los cimientos de su personalidad se desvanecerán. Reconozco que soy la primera en admirar la belleza femenina, y que más de una vez me he quedado embobada mirando a una chica como admiro una obra de arte, sin deseo ni nada parecido (lo mío son los tiparracos). Pero de ahí a basar una vida, una personalidad o un modo de ser y actuar en el hecho de ser bella equivale a construir un palacio sobre arenas movedizas.
Además, mi modelo de belleza tiene más que ver con la seguridad y personalidad que transmite una mujer que con sus rasgos. Prefiero el atractivo descaro de Angelina Jolie a la rubiales insulsa de Anne Igartiburu, y me ponen mucho más un Calamaro desgarrado o un Javier Bardem caradura que un Michel Brown guaperas, incapaz de vivir sin espejito mágico.
Creo que la belleza es una actitud.
La belleza no es una actitud, la belleza es estética. Punto y.
El atractivo es una actitud, porque el atractivo no es -o no sólo- tu aspecto. Pelota.
Rosendo: “para cuando se te asome al pelo el gris, más te vale que te sientas bien de ti”. Mola.
Begirunea.
Me ha encantado tu entrada, desde el “no soy yo, es la primavera” (creo que vivo en primavera perpetua, afirmamos una amiga y yo) hasta la elección de Jolie y Bardem por sobre la belleza sosa.
Antes de leer más de tu blog y quizá arrpentirme de decir esto, te dejo un link a mi blog (bueno, uno de los tres, escribo compulsivamente) donde hablo sobre el corsé de acero que es la “belleza” (bueno, su estereotipo” y algunos mitos sobre la imagen.
http://extranjeraenmicuerpo.blogspot.com y para otros temas: http://adrianadelmoral.blogspot.com
Besos, quizá sería bueno escribirnos.
Adriana (o Lilith, o Nefesh, o Isabel)